¿Quién Entrena a Quién?
- Enrique Suárez Castillo

- May 7
- 6 min read
En lo que se refiere a los caballos está pregunta es muy válida, todos los que somos apasionados de los caballos en algún momento queremos entrenar nuestro propio potrillo o tener y montar a un gran campeón en alguna disciplina.
Para lograrlo podemos encontrar una gran cantidad de información, libros, videos, internet, televisión, clínicas e infinidad de consejos. La realidad es que lo que no se puede comprar es la experiencia y al entrenar y montar caballos la experiencia es de gran importancia.

Muchos hemos asistido a clínicas de doma natural en donde vemos a un experto domar un caballo, el más difícil que el organizador pudo encontrar, en menos de una hora, o vemos las competencias como Road To The Horse en donde expertos compiten por domar a un potro lo más rápido posible y hacer que haga maravillas. Todos salimos ilusionados con llegar a domar a nuestro potro mascota al día siguiente, pero algunas horas después y con varios descalabros no hemos logrado el mismo resultado.
No te desilusiones, ya llegará, sigue intentando y aprendiendo los expertos no nacieron expertos.
Otros se van por el camino fácil y deciden comprar a ese caballo campeón que vieron, se lo llevan al rancho y a disfrutar, pero al cabo de un tiempo se encuentran con un caballo que no hace caso, difícil de montar y que no parece poder hacer las maravillas que le vieron hacer cuando lo compraron.
Bien, aquí les cuento la razón de todos estos problemas. Cuando domamos, entrenamos y montamos caballo siempre debemos tener en cuenta algunas cosas que nos llevarán a ganar experiencia, mantener a nuestro caballo en optimas condiciones de entrenamiento y nos van a evitar problemas.
El entrenamiento de un caballo lleva un proceso que consiste en establecer el liderazgo (el nuestro, por supuesto), construir al atleta en su condición física, resistencia y elasticidad, para posteriormente enseñarle lo que tiene que hacer, cómo y cuándo.
“Un caballo bien entrenado sigue, sin reusarse, el camino al que se le dirige, al paso y a la velocidad que se le pide.”
Por lo tanto, al entrenar y/o montar un caballo debemos hacer la tarea primero y seguir haciéndola en lo que ganamos en experiencia, siempre ser críticos y entender nuestros errores y buscar la forma de corregirlos.
Lo primero que debemos saber es sobre el comportamiento de los caballos, cómo interactúan, cómo funcionan sus jerarquías y cómo aprenden, esto es la base para lograr establecer el liderazgo y la comunicación necesaria. Si no tenemos esto no vamos a avanzar y siempre estaremos en riesgo.

Los caballos no aprenden por la presión, aprenden cuando se les quita la presión, este es un concepto de gran importancia, vital para todo aquel que este cerca de los caballos, desde el manejo, la doma y la monta, debemos tener este concepto en mente.
El concepto es sencillo pero lleva una gran complejidad en la práctica, por ejemplo, cuando un caballo se para de manos está reaccionando a algo; yo quiero que el caballo ceje, que camine para atrás, por lo tanto pongo presión en el freno, lo jalo para atrás, entre otras señales, cuando el caballo está iniciando su entrenamiento y no conoce las señales lo primero que va a hacer es buscar una salida a dicha presión, lo primero que hará es dar un paso para atrás, pero si el jinete es inexperto no tendrá suficiente con un paso y seguirá jalando, el caballo al ver que la respuesta no era dar el paso para atrás buscará otra salida, sabe que no puede ir para adelante, ni a los lados, así que buscará por arriba y se parará de manos; cómo el jinete no tiene experiencia para controlar eso lo primero que hará es evitar caerse, así que se agarrará del cuello aflojando la rienda (quitando la presión), por lo tanto el caballo aprendió que cuando siente que le jalan el freno, la forma de quitarse la presión es pararse de manos.
En principio acabamos, por error, de enseñar al caballo a pararse de manos, pero también, con el tiempo, el caballo nos está entrenando para no montarlo porque cada que le jalamos se para de manos y se vuelve un riesgo.

Esto nos lleva a otro par de habilidades del jinete que tienen que ir juntas “Sensibilidad y Velocidad de Reacción (Timing)”, a esto nos referimos cuando decimos que un jinete tiene buena mano, se gana con observación y tiempo.
Siempre deben ir juntos pero primero se gana la sensibilidad, el jinete debe aprender a sentir al caballo, sus movimientos, en donde tiene cada pata en cada momento, cuando se tensa, cuando está tranquilo y reaccionar ante todo eso. El Timing viene de la reacción oportuna a dicha sensibilidad, cuando trabajan juntas en el jinete es cuando se logran reacciones oportunas y coherentes con el entrenamiento o lo que se le esté pidiendo al caballo, en otras palabras se aprende a poner y quitar la presión en el momento justo con lo que se entrena o mantiene el caballo de forma adecuada y con una comunicación clara.
Para el siguiente aspecto a cuidar les voy a poner un refrán que todos conocen:
El Caballo, la mujer y la pistola nunca se prestan.
Para no meterme en temas que no nos incumben sólo diré que la razón por la que un caballo nunca se presta es porque nadie monta exactamente igual a otra persona y un aspecto muy importante a tener en cuenta cuando se entrena y monta caballo es la consistencia.
La consistencia es la que hace efectiva la comunicación, si yo entreno un caballo a incrementar la velocidad cada que hago click, no puedo esperar que el caballo incremente la velocidad si le pico con las espuelas, no es el lenguaje que acordamos y el caballo buscará una salida a dicha presión, que no necesariamente es incrementar la velocidad.

Puesto así, nos movemos en una línea muy delgada en donde estos factores son dependientes:
Liderazgo.
Sensibilidad y Timing.
Consistencia.
Si no tengo el liderazgo no puedo lograr nada, si no tengo la sensibilidad y el timing no puedo ser consistente y si no soy consistente pierdo el liderazgo. Estos factores no se compran, se ganan con la práctica y el tiempo, pero una práctica consiente y autocrítica.
Esto no se aplica únicamente al entrenamiento, esto debe hacerse de forma constante cada que estemos con nuestro caballo, cuando estamos cerca, cuando lo llevamos a bañar, cuando lo ensillamos, en trabajo en piso y cuando lo montamos, siempre es siempre, de lo contrario volvemos a hacer la pregunta de título, ¿Quién entrena a quién?
Para el caballo, el no es el único que aprende cuando se releva la presión, también nosotros, por lo tanto estará probando de forma consciente o inconsciente, en todo momento, que puede hacer y en que momento tomar el liderazgo.
¿No me crees?, aquí te pongo unos ejemplos, piensa si te ha sucedido:
Cuando estás cerca del caballo, el se te acerca, te apoya la cabeza o te empuja despacio, hace que te muevas un poco de donde estas parado. Simplemente no respeta tu espacio, te está diciendo que el es el líder y tu estás por debajo en la jerarquía.
Lo vas jalando o montando y te jala la cuerda o la rienda para comer, el jaló, tu quitaste la presión y el ya sabe que puede comer cuando quiera; peor aun, el caballo entiende que tiene el derecho de comer antes que tu y por lo tanto está por arriba de ti en la jerarquía.
Te detienes en algún lugar y el caballo se mueve, no mucho, pero ya no está donde tu lo dejaste. De nuevo, el va entendiendo que el puede hacer lo que quiera.
Se arranca antes de que termines de montarte, de nuevo hay una confusión en el liderazgo.
Menciono estos ejemplos porque son cosas aparentemente pequeñas para nosotros que dejamos pasar, pero para el caballo significan mucho, no corregir ese comportamiento en el momento que sucede puede llevar a que en lugar de montar te lleven de paseo, a accidentes o algo peor.

Siempre que nos bajamos de un caballo tenemos la obligación de dejar un mejor caballo que al que nos subimos y eso no se logra si no perfeccionamos nuestro conocimiento sobre los caballos, nuestro liderazgo y confianza, sensibilidad y timing y sobre todo nuestra consistencia.
Enrique Suárez Castillo.
Rancho El Yaqui.



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