Espectáculo o Funcionalidad en el Reining y la Charrería
- Enrique Suárez Castillo

- May 7
- 8 min read
Recientemente estuvimos en el Centro Ecuestre Cadereyta para asistir al 8vo Gran Futurity de Reining de México y en las conversaciones no pudo faltar la discusión entre, que es mejor la Cala del Caballo en la Charrería y el Reining, en específico las puntas (La Frenada).

No pude evitar participar de dicha discusión y analizar los datos y opiniones que cada persona exponía. Mi objetivo con este artículo es el de generar la duda y la curiosidad en todos los que somos de a caballo, para analizar las 2 disciplinas, de manera honesta y justa, que nos permita determinar que es lo mejor para ambos deportes y obviamente para el caballo, no pretendo unificar las disciplinas, pero que a raíz de esta discusión definamos que es lo que se quiere de un caballo de trabajo y seamos consecuentes con lo que los deportes demanden de nuestros animales.
Antes que nada debo confesar que no soy charro y nunca lo he sido, y que estoy empezando en el Reining y tengo mucho por aprender en esa disciplina, pero si conozco la mecánica del movimiento del caballo y puedo hacer mis propios juicios.
Pude observar muchas cosas y captar datos de todos los que exponían sus argumentos, primero estábamos en un recinto de Reining, no en un lienzo charro, por lo que podría pensarse que los argumentos están sesgados y no son justos con la Charrería; sin embargo, de todos los presentes, si no el 90% o un poco menos, todos eran o fueron charros, algunos siguen participando en la Charrería y sólo el 10%, aproximadamente, nunca han practicado o al menos hecho una Cala Charra.
Hace algunos meses David Alonso (a quién no tenía el gusto de conocer personalmente en ese momento, recientemente nos acompaño en una charla sobre los burros en Ganadería Regenerativa), hizo una buena reflexión en Facebook sobre este tema y recuerdo haber leído los comentarios de la gente ante dicha reflexión y muchos fueron muy agresivos.
Antonio Aguirre Castañón (estaba en la conversación con nosotros), escribió una carta para expresar su punto de vista en la misma publicación de David Alonso, que también leí y considerando que el (Antonio Aguirre), si fue charro y además arrendador de caballos charros y de reining, le pedí la carta y que me permitiera publicarla como parte de este artículo, así que aquí va tal cual.
“Hace unos días, por accidente, caí en una página de Facebook en donde el Sr. David Alonso comentaba algunos puntos bastante interesantes sobre la parada de los caballos. Aunque no tengo el gusto de conocerlo personalmente, se de su trayectoria y su dedicada labor trabajando en pro del caballo. Creo que sus apreciaciones son importantes y comparto la misma ideología, por lo que al leer los comentarios de algunas personas, me sentí muy comprometido con esto y me permití escribir este apunte.
Señores, con todo el respeto que se merecen al expresar su sentir y defender sus puntos de vista, creo que el comentario del Sr. David Alonso es muy acertado y no porque sea el Sr. David Alonso el que lo dijo, sino por todas las razones expuestas, las cuales sólo buscan el progreso en esta actividad.
Primero que nada quisiera proponerles que seamos justos y honestos con nuestras apreciaciones y dejemos el apasionamiento sin fundamentos en segundo plano.
Ninguna disciplina ecuestre es mejor que la otra, simplemente son diferentes; sin embargo, en el desarrollo de cada una hay distintas formas de llevarlas a cabo, pues como lo menciona José Indalecio Lepe en su Tratado de Equitación: “Ninguna equitación es buena, si no está basada en las leyes de la naturaleza”.
El tema es: la forma de parar de un caballo charro y un reiner, desde ahí ya tenemos una gran diferencia, pues el caballo de cala, en la actualidad, no es parador, es un gran patinador que puede recorrer 20 metros de distancia en una pista especial de patinaje, algunas veces, preparada con bases de cemento cubiertas con aserrín, diesel y quien sabe que otras cosas más, lo cual hace que este tipo de puntas o deslizadas no sean reales, ya que fuera de este cuadro o pista de patinaje, un caballo, que no es parador, no recorre ni siquiera la mitad de esa distancia.
El motivo por el cual un Reiner, campeón del mundo, no recorra más de 9 o 10 metros, es porque no patina, sino mete realmente los frenos con las patas, teniendo, a mi gusto, puntas más espectaculares por su forma de acomodar su cuerpo al parar y no por la distancia recorrida.
Yo creo que el caballo parador debe tener control independiente de todas las partes de su cuerpo (cabeza, cuello, hombros, manos, costillas y posterior), toda esta independencia de movimientos hace que la postura sea una de las características más importantes en un caballo para mantener el equilibrio, suavidad, ritmo y el conocimiento de lo que está haciendo. A un caballo parador no se le dificulta nada.
Si vamos un poco más allá de lo que es dejar una marca de 20 metros y observamos detenidamente el movimiento del animal durante la parada, podremos apreciar una gran diferencia en la postura y expresión de nuestros ejemplares.
La sensación que me transmite un caballo que durante la punta lleva la cabeza hacia abajo, el hocico relajado, la mirada suave y concentrada, el cuello firme pero los hombros sin resistencia, la cruz elevado y el posterior hundiéndose en la arena, me muestra una personalidad muy fuerte, salvajemente natural y emocionántemente equilibrada, y es el caballo que yo quisiera comprar, aunque sólo recorriera 10 metros.
Señores, nos estamos confundiendo con nuestros caballos caladores y nosotros tenemos la culpa, porque estamos permitiendo que reglamentos que buscan otras cosas o falsos espectáculos no penalicen los incorrecto y además lo aplaudan y lo premien; no es posible que sean más importantes dos rayas largas en el piso y permitidas hasta en 3 tiempos, que la estampa de un caballo redondeando su cuerpo y sin despegar los cuartos traseros del piso para detenerse, mostrando una digna imagen de fotografía que todos quisiéramos tener como el mejor de los trofeos.
¿Será que estos reglamentos los elaboran personas que sólo montan un par de horas los fines de semana?, creo, sería más atinado que se tomara la opinión de arrendadores y gente que verdaderamente conozca de caballos, para reconstruir el reglamento de lo que se presume ser un caballo de buena rienda. Si continuamos así, no está muy lejos el día en que las patinadas lleguen a los 30 metros (impresionante verdad, para aquellos que piensan que por patinar todo el cuadro tienen el mejor caballo de rienda); pero para esto tendremos que modificar el lienzo, haciendo una manga de 100 metros para alcanzar más velocidad y una buena pista de patinaje de 30 metros de largo; y pues como ya las calas se ganan con la patinada más larga, para que dar lados, medios lados y ceja, eso es perder el tiempo.
En muchas ocasiones he podido ver una patinada de 20 metros y unos lados tan malos y deficientes que aun así ganan el caladero. El día que entendamos que nuestros caballos deben ser paradores en cualquier parte del lienzo, no patinadores sólo en un espacio especialmente arreglado y en donde los jinetes o escaramuzas se exponen a caídas muy peligrosas por que al pasar por ese lugar, los caballos se resbalan, ese día Tal vez y nos preocupemos por tener un piso suave y nivelado en el que me de lo mismo galopar a toda velocidad o parar en cualquier parte del terreno.
Por lo que respecta a los frenos, en mi opinión personal, con unas piernas de mas de 8 1/2 pulgadas ya estás sometiendo la boca del caballo a base de palancas. El bocado de más de 3 1/2 pulgadas de alto, puede llegar a lastimar el paladar de la mayoría de los caballos. Creo que respetando estas características en los frenos y mientras el caballo se comporte con el freno sin resistencia, se sienta cómodo y relajado, no abra el hocico o este queriendo quitárselo sacudiendo la cabeza, no hay problema con lo que traiga en la boca, el problema está en la mano del jinete, eso es lo que realmente lastima; por supuesto el caballo debe estar con las muelas y dientes bien arreglados.
En conclusión también he aplaudido a ejemplares caladores que muestran todas las cualidades de verdaderos caballos de rienda, con vigorosos movimientos rítmicos y coordinados y de una elegancia envidiable, reflejando un gran equilibrio emocional, resultado de una escuela, con gran técnica y conocimiento por parte de su arrendador o mejor dicho entrenador, en el que invirtió no menos de un año y medio, promedio, dos años en tenerlo terminado y como mencione antes, mostrándome el caballo que yo quisiera comprar, si, si he visto algunos caballos caladores así pero me gustaría que esto fuera las más de las veces y poco a poco ir cambiando nuestra forma de pensar de lo que esperamos de un caballo de rienda.
Estoy seguro que esto enseñaría mucho a las nuevas generaciones para no perder la esencia de lo que es el ser de a caballo, Hoy en día tenemos jóvenes que son extraordinarios deportistas, con un gran equilibrio y habilidad para montar, pero no saben mandar un caballo, no saben usar las piernas ni tampoco saben lo que es tener un caballo en la mano y eso, dista mucho del ser de a caballo.
Todo esto, para mi es de mucho respeto y seriedad, ya que es mi personal estilo de vida en donde he tenido la fortuna de encontrarme con entrañables amigos y extraordinarios maestros, los cuáles me han brindado su amistad su enseñanza y sus consejos, para poder desarrollar cada vez mas mis propias habilidades e ir formando un sello muy particular, cuya finalidad es difundir y enseñar que hay otros caminos a seguir en el apasionante mundo del caballo.
En lo personal, promuevo el Reining y no por pensar que pueda ser una mejor equitación, sino por estar convencido que lo que espero en un caballo de rienda, lo encuentro en esta disciplina y además, con un estilo muy vaquero que creo no nos desagrada, pues muchos de los que estamos involucrados en los entrenamientos de rienda, las más de las veces, montamos con atuendo de cowboy adoptándolo como una identidad propia de nuestra vida diaria.
Mi nombre es Antonio Aguirre y al igual que todos, solo trato de exponer mi punto de vista muy particular con el respeto que nos merecemos y sin tratar de molestar a nadie. Los invito a que busquemos siempre diferentes perspectivas y no cerrarnos al razonamiento por sentirnos agredidos. Si algo esta mal, trataré de cambiarlo para mejorar, si algo esta bien, tratare de cuidarlo para no perderlo.
Muchas gracias por su tiempo.

¿Qué les parece este reiner? (imagen x), ¿si usted fuera este jinete, le gustaría mostrar esta foto, presumiendo que fue la punta más larga de la competencia?
No se trata de señalar lo malo entre una rienda y otra, pues en cualquiera de ellas podemos encontrar errores, el objetivo es reconocer y aceptar que los estoy cometiendo y saber con que recursos cuento para evitarlos, y si no los tengo, tendré que capacitarme para encontrarlos, es la única forma de progresar.”

Leído esto, quiero puntualizar el origen de la Cala de Caballo y del Reining, el objetivo era, justamente ese, calar al caballo, ver qué tan bueno era para el trabajo, que tan buena era su rienda, que tan confiable era para trabajar. La palabra clave aquí para mi es “Trabajo”, se calaba un caballo para comprarlo para usarlo en las labores del campo, siguiendo sobre está línea de pensamiento y entendiendo que actualmente la charrería y el reining son deportes de espectáculo, en mi opinión debería respetarse el origen, el caballo debería ser evaluado bajo un reglamento que priorice la calidad del caballo para el desempeño en trabajo de campo.
Por ejemplo, si estoy en el campo corriendo tras un becerro y lo tengo que cortar parando de forma inmediata al caballo, los 9 o 10 metros del reining me salen sobrando, ya que seguramente el becerro se quedó mínimo 7 metros atrás, no digamos donde quedamos con los 20 metros de la punta charra.

No importa la disciplina, considero importante volver a las bases, organizar los reglamentos, y propiciar caballos hábiles, entrenables y útiles para hacer el trabajo de campo.
Mas o menos en las fechas que esté artículo salga en la revista, lo publicaremos en el muro de Facebook de Rancho El Yaqui, para invitarlos a que nos visiten y expresen su opinión, propiciando un diálogo amable entre amigos y amantes de los caballos.
Enrique Suárez Castillo.
Rancho El Yaqui.
Referencias:
Carta escrita por Antonio Aguirre Castañón (Entrenador de Caballos de Charrería y Reining) en una publicación de Facebook.
Algunas de las fotografías no nos pertenecen y fueron tomadas de la misma publicación de Facebook donde se subió la carta.



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