Puntos de Presión en el Uso de las Ayudas en la Cabeza del Caballo
- Enrique Suárez Castillo

- 7 days ago
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En este artículo no pretendo hablar de un freno en particular o técnicas de entrenamiento, pretendo describir los puntos de presión en donde se apoyan las diferentes ayudas para cumplir con su función, llámese snaffle, freno (en todas sus variantes), bozal, almartigón, cabezada, etc.
Voy a empezar citando a Greg Darnall: “Hay muchas cosas que considerar acerca de un freno. Probablemente la más importante es la que está al otro lado jalando de él. Todos los frenos pueden convertirse en armas si son mal usados. Por el contrario, un freno puede ser una gran herramienta que nos permite hacer cosas con mucha finura”.

Así que en manos expertas y educadas un freno es una gran herramienta. En cambio, si las usa alguien que no cuenta con la experiencia y el cuidado puede ser muy dañino. Así que vamos a educarnos un poco entendiendo los puntos de presión que tiene el caballo, a través de los cuales funcionan las diferentes ayudas.

Para mí esos puntos son los siguientes:
La lengua.
Los asientos: que es la quijada por la parte interior de la boca, en particular entre los molares y los caninos.
La comisura de los belfos.
El paladar.
La barbilla: aquí quiero aclarar que para mi va desde la parte de atrás de los belfos, el área del barbiquejo hasta antes de la mandíbula.
La nariz: los huesos nasales específicamente.
Nervios de la cara: los que salen del agujero infraorbitario.
El Cachete.
La nuca: donde el cráneo se une a la primera vertebra, justo atrás de las orejas.
El cuello.

Algunos dirán que el cuello no forma parte de esto, pero como las riendas forman parte del freno voy a incluirlo.
Volviendo a la sensibilidad del caballo, recordemos que son capaces de sentir hasta que una mosca se les para en el cuerpo, ahora imaginen la sensibilidad que tienen en los tejidos más blandos y descubiertos como la lengua, los labios y los asientos.
La lengua: este órgano es uno de los puntos de presión más sensibles que tiene el caballo y que siempre que usamos un bocado en el caballo entra en juego.
Muchos caballos que han sido mal trabajados o incluso abusados muestran señales de lesiones fuertes en la lengua y el uso adecuado de las manos en principio y de las herramientas es crucial para tener un caballo bien entrenado y suave de la boca.
Cuando usamos una gamarra, almartigón o bozal prácticamente la lengua no entra en juego.

Los asientos: como mencione anteriormente corresponde a la parte interior de la quijada, específicamente entre los molares y los caninos. Al igual es un punto de presión muy sensible ya que constan de hueso y el tejido suave de las encías. Es muy importante cuidarlos de no reventarlos con los bocados.

De nuevo, cuando usamos una gamarra, almartigón o bozal prácticamente los asientos
no entran en juego.
La comisura de los belfos: también es un punto de presión sensible, no tanto como la lengua y los asientos, en donde se da la mayoría del rose por fricción del freno y rasgaduras por jalones fuertes.
Esta parte del caballo puede también pellizcarse por un freno de mala calidad y también, debido a malas costumbres y malos entendidos puede ocasionar problemas de comportamiento en el caballo.
Esto sucede debido al mito de que el freno del caballo debe ajustarse de tal forma que se vean 1 o 2 arrugas en las comisuras, esto es incorrecto, ya que lo único que hace es mantener una presión constante que el caballo no se puede quitar, pero que definitivamente va a buscar quitarse.

Igual que los puntos de presión anteriores sólo se ocupa si se está usando un bocado.
El Paladar: es un punto de presión igual o incluso más sensible que la lengua, ya que se trata de huesos muy delgados con varias uniones y tejido suave cubriéndolos.
No se asusten todavía, es muy importante saber que este punto de presión casi no se toca, al menos que se utilice un bocado que tenga más de 2 pulgadas de puente.
Si observamos el funcionamiento de un bocado, el que sea, que no supere las 2 pulgadas, va paralelo a la lengua mientras no se usen las riendas y en esa posición hay muy poco espacio entre el paladar, el bocado y la lengua. Sin embargo, en el momento en que se jalan las riendas, la lengua baja, el bocado sube o deja de estar paralelo con la lengua, pero ese movimiento ocasiona que se genere un espacio más grande que hace muy difícil que el bocado toque el paladar.
Es importante recordar que los caballos tienen diferente anatomía y en algunos casos puede variar esa medida de las 2 pulgadas.

El paladar es un punto de presión debido a que en ocasiones especiales se utiliza, por manos suaves y experimentadas y que saben el objetivo que buscan al usar un freno específico.
La barbilla: como lo mencione anteriormente, para mi, va desde la parte de atrás de los belfos hasta antes de la mandíbula. Digo esto por que, básicamente, la cadena que se usa con algunos frenos va a hacer efecto justo atrás de los belfos, pero en el caso de un bozal el efecto es mucho más atrás.
Este es un punto de presión que entra en juego con frenos, frenos mecánicos sin bocado y bozales, no así con el snaffle u otras herramientas.
Los huesos nasales: es un punto de presión poco usado realmente, pero quiero ponerlo porque se trata de huesos muy delgados y frágiles, que pueden fracturarse.
Con los frenos e incluso el bozal realmente no juega, pero cuando se usa un freno mecánico sin bocado o incluso un bozal mal ajustado, se puede hacer mucha presión sobre esos huesos y llegar a fracturarlos.
Nervios de la cara: los nervios que salen del agujero infraorbitario (ver imagen). Obviamente hay mucha sensibilidad ahí, y básicamente se usan cuando se está trabajando un caballo con gamarra o almartigón de nudos durante el proceso de doma. No juegan de forma directa con algún otro implemento.
El Cachete: si justo ahí a los costados de la cara, atrás de las comisuras de los belfos, no es la zona más sensible pero si una sobre la cual se hace contacto y presión al jalar el bozal o el freno (sobre todo el snaffle), cuando jalamos a la izquierda, toda la parte del bozal o el anillo del snaffle del lado derecho se presiona sobre el cachete derecho y el caballo debe aprender a quitarse esa presión rápido moviéndose al lado izquierdo.
La nuca: es un punto de presión importante durante la doma y el manejo del caballo, ya que ahí siente el tirón del almartigón o la gamarra de nudos, es un punto que hay que trabajarle suavemente al caballo para que aprenda a ceder a la mínima presión.
Con el snaffle o el bozal prácticamente no se usa, pero cuando ya se usa otro tipo de freno, el caballo si llega a sentir un poco de presión en esa parte.
Para que el caballo doble la nuca y entregue la cabeza, prácticamente no se utiliza este punto de presión durante el entrenamiento. Sin embargo, en casos extremos en donde se requiere una posición especial de la cabeza, se utiliza, de nuevo, por manos expertas, la presión en el paladar, únicamente si los otros métodos de entrenamiento no han dado resultados.
El cuello: como comenté anteriormente, las riendas forman parte del freno, aun cuando el cuello está fuera de la cabeza. Lo incluí como punto de presión debido a que el objetivo de un caballo bien terminado es la finesa en la comunicación y debido a esto, el caballo debe aprender a anticipar las señales desde antes de que el bocado sea accionado.

Por ejemplo, si voy a dar vuelta a la izquierda, en el momento que el jinete levanta un poco la mano y la mueve a la izquierda, lo primero que siente el caballo es el contacto de la rienda sobre el lado derecho del cuello, lo cual debería ser suficiente para que el caballo se mueva a la izquierda.
No olvidemos que la comunicación con el caballo no sólo está en las riendas, la comunicación implica la posición del cuerpo del jinete, la intensión, el manejo de las piernas y la voz, en ocasiones de forma independiente y en otras, en conjunto.
Un buen jinete es aquél que puede hacer las maniobras con el caballo con la mayor suavidad posible. Esto no se logra reventándole la boca o las costillas al caballo para que sepa que tan mal le puede ir. Esto se logra empezando a pedir con la mayor suavidad posible y subiendo la intensidad hasta que el caballo entienda lo que se le está pidiendo, una vez que sabe lo que se le pide, se vuelve a bajar la intensidad lo más posible hasta que quede automático a una señal suave. Esto sólo se logra pidiendo de forma gradual.
El ejercicio que pretendo lograr con este artículo es que imaginen y se den cuenta de los puntos de presión que están utilizando con cada herramienta que aplican al caballo.
Por ejemplo, si estoy usando un Snaffle, ¿qué objetivo tengo?, ¿qué puntos de presión se ven involucrados?, ¿cuál es la forma correcta de usarlo?, ¿qué sucede si uso un bozalillo junto con el snaffle?, o las mismas preguntas si uso un freno de patas, y si además de agrego un bajador (muy común en la charrería).
Si no pueden contestar correctamente y sinceramente a estás preguntas, hay otras que deben hacerse primero: ¿se que herramienta usar para cada nivel del entrenamiento de mi caballo?, ¿se como seleccionar un freno para mi caballo o para cualquier caballo?, ¿tengo la experiencia suficiente como para tener la suavidad de manos necesaria para usar adecuadamente cualquier herramienta?, ¿tengo la experiencia y el conocimiento suficiente para identificar si el problema que presenta mi caballo con un freno es por algún problema físico, mal manejo, falta de entrenamiento y como corregirlo?
Si contestaste sinceramente a estas preguntas y tu respuesta en alguna fue NO, busca ayuda de un experto. Ojo, de preferencia que el experto sea un entrenador probado en tu disciplina, sin historial de maltrato o daño a los caballos y que le tengas mucha confianza. Un experto no es necesariamente un vendedor de frenos.
Como dice Daniel Dauphin (entrenador de caballos), el vendedor te dirá: “Este freno milagroso de 200 dólares, resolverá todos tus problemas de entrenamiento, ¡acomodará la cabeza!, ¡se hará suave!, además, ¡cura la polio y hace café!, es el más nuevo y maravilloso invento, hecho con acero japonés samurái y ha sido bendecido por monjes tibetanos que han vivido en abstinencia por más de 900 años.”
La realidad es que cada caballo es un individuo y por lo mismo, no todo les funciona a todos y sólo la experiencia y buenas manos pueden hacer y mantener un buen caballo.
La experiencia se construye con la conciencia, aprendiendo como funcionan las cosas y modificando nuestra manera de actuar al interiorizar ese conocimiento y experiencias.

En otros artículos veremos a detalle las diferentes herramientas, mientras, aprendamos sobre los puntos de presión, identifiquemos los que usan con cada herramienta, bajémosle a la presión, suavicemos los comandos y convirtámonos en mejores jinetes.
Los dejo con otra reflexión de Daniel Dauphin: “Un freno es un objeto inanimado, al igual que una pistola o un ladrillo. Tu puedes usar un ladrillo para reventarle la cabeza a alguien, o para construir una iglesia, un hospital o una escuela. De cualquier forma, no es un problema de ladrillos.”
Enrique Suárez Castillo.
Rancho El Yaqui.



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