La Silla de Montar y el Desempeño
- Enrique Suárez Castillo

- May 7
- 5 min read
La silla de montar, independientemente de la disciplina, deporte o trabajo que realicemos, es uno de las herramientas más importantes para la comodidad, salud y desempeño, tanto del jinete como del caballo; sin embargo, es muy común ver que en el momento de decidir que silla comprar muchos se concentran en el color, los acabados, la marca y muchas otras características estéticas y no practicas, de hecho, muy pocas veces se considera al caballo.

A favor de todo esto debo aclarar que no es fácil seleccionar una silla adecuada, le sucede hasta a los profesionales en el día a día, la razón es que los factores a considerar son muchos y además cambiantes, por ejemplo:
La condición corporal del caballo cambia en el tiempo y con el trabajo, puede estar gordo o delgado, así que la misma silla no necesariamente va a ser adecuada para el mismo caballo considerando ese factor; lo mismo aplica para el jinete, un cambio importante en el peso puede ocasionar que la silla ya no le quede adecuadamente.
Siempre será mejor la prevención, así que veamos los factores que se deben tomar en cuenta al seleccionar una silla:
Saber poner la silla. (Suena absurdo pero es muy común).
La Conformación y Condición corporal del caballo.
El Jinete y su balance.
Voy a partir del hecho de que la silla está bien hecha y balanceada, y que será correcta o no con relación en el caballo que pretendemos ensillar.
1. Problemas en el desempeño causados por la silla:
Es un problema muy común, la silla debe ser perfectamente adecuada para el caballo, cualquier incomodidad va, en el mejor de los casos, bajar el desempeño del caballo, o incluso lastimarlo. La presión excesiva o desbalanceada evitan que los músculos reciban la adecuada circulación durante el ejercicio, así mismo, los músculos no pueden desarrollarse con un bajo suministro de sangre, al tiempo que la presión excesiva ocasiona problemas al sistema nervioso, por no mencionar las molestias y dolor, al tiempo que el caballo procurará sentirse más cómodo y ajustara su paso, de está forma se altera su biomecánica y por ende su desempeño.
Los problemas que pueden causar el exceso de presión son:
La silla colocada muy adelante o muy atras: la silla debe quedar detrás de la escápula, si la silla se pone muy adelante, quedará sobre la escapula ocasionando una obstrucción del movimiento y el caballo acortara su zancada, puede ocasionar incluso problemas de alcance. Si está muy atrás, todo el peso caerá sobre el centro del lomo, el punto en donde el caballo es más débil y se puede generar una lesión muy seria.
El fuste de la silla es muy ancho o muy angosto: si el marco de la silla es muy angosto para el caballo, la presión se acumula en puntos muy pequeños, ocasionando molestias, mataduras o lesiones. Lo mismo ocurre cuando es muy ancho, pero las lesiones son distintas, al quedar completamente apoyado en la cruz, lesiona la espina dorsal y los ligamentos, con efectos en el sistema nervioso.
El fuste está desbalanceado: simplemente ocasiona que la presión no sea homogénea, generando mucha incomodidad y lesiones, la mecánica del movimiento se ve alterada y también el desempeño.
La silla es muy larga: puede ocasionar molestias al rosar al caballo en la parte posterior o por no apoyarse de forma uniforme en el lomo, quedando el apoyo en 4 puntos, sobre las escápulas y atrás, sin contacto en el centro.
La silla es muy angosta en la cruz: el resultado más común de este problema es la matadura con las molestias y problemas que traen.
Los asientos o apoyos de la silla en la cruz son muy largos: esto ocasiona presión sobre la escápula y por lo tanto estorba el movimiento.
Los estribos están colocados de forma asimétrica: con esto no me refiero al largo, sino a la posición en que se agarran del fuste, esto es un gran problema porque genera un gran desbalance de la silla y del jinete.
La silla es muy pequeña para el jinete: el problema es que el jinete queda sentado prácticamente sobre la teja de la silla, generando presión sobre los riñones del caballo al tiempo que traslada su peso para adelante y se apoya sobre la cruz, la incomodidad es muy grande para ambos.
Para entender mejor esto debemos comprender que la silla está diseñada para distribuir homogéneamente el peso y la presión, si ponemos una tabla sobre nuestra mano y hacemos presión está se distribuye en toda la mano y no molesta tanto; sin embargo, si ponemos sobre la mano un tacón, la presión se concentra en el área que toca la mano y por lo mismo es muy molesto.



El jinete también puede influenciar que la silla quede bien y balanceada, incluso, puede ocasionar que una silla que le quede perfecta al caballo, al montar le incomode o afecte el desempeño.
Si el jinete se sienta chueco en la silla, cambia los puntos de presión y altera la biodinámica del caballo, igualmente problemas de alineación de la columna del jinete tendrá el mismo efecto, ocasionando que el caballo sobre compense y genere un desarrollo inadecuado de los músculos del lomo.
Con respecto al jinete debemos observar lo siguiente:
Ajuste de los estribos.
La sensación de que la silla está desnivelada.
Movimiento excesivo en la silla.
Inclinarse para adelante en la silla.
No llevar el ritmo del movimiento.
Problemas físicos del jinete, incluido el sobrepeso.
Todo lo referente al jinete podemos controlarlo y debemos hacerlo para tener un mejor desempeño, incluso los problemas físicos, si no pueden curarse, podemos compensar la forma en que montamos si somos conscientes del problema.
Síntomas en el caballo:
Desgaste muscular o falta de desarrollo en la zona, el caballo se ve pando y con la cruz muy prominente.
Músculos sobre desarrollados.
Cambio en la postura, echando los hombros para adelante y las patas delanteras se ven inclinadas, aun cuando no se está montando el caballo, normalmente se asocia con problemas de conformación en un caballo adulto, pero muchas veces se debe a que el sistema nervioso ya compensó la posición por la molestia.
El caballo se tropieza mucho.
Las molestias ocasionan que el caballo pandee el lomo al ser montado, elevando el cuello y la cabeza, perdiendo colección y dejando la pelvis atrás, el caballo traslado todo su peso para adelante, con lo que pierde impulso y obviamente tiene un desempeño inferior.
Los efectos observables más comunes de una silla incorrecta para el caballo o un jinete que no monte balanceado son los siguientes:
Reparos o pararse de manos.
Miedo o reacción al cinchar.
Acortamiento de la zancada.
Lleva la cabeza arriba.
Carga todo el peso en las manos.
Se niega a flexionar el cuello.
Dificultad para bajar pendientes.
Falta de colección.
No querer avanzar.
Raspones en el lomo.
Talones colapsados.
Manoteos.
Dolor.
Es importante ensillar bien al caballo y una vez que terminamos de montar revisar si tiene inflamación, descoloración del pelaje en la zona, si al ensillar reacciona a la cincha, desarrollo inadecuado de los músculos. Las lesiones pueden ocurrir al frente, atrás, a los lados o en un solo punto.
Debemos considerar las caronas que usamos, y que todo el equipo esté limpio, a igual que el caballo al ensillar.
Debemos notar los cambios en la condición corporal del caballo y que tan bien le queda la silla considerando esos cambios y hacer los ajustes necesarios.
Si todo esto está correcto y estamos teniendo algunos problemas, debemos pedir a alguien que nos observe para ver si la silla es de nuestra medida y si estamos montando con el balance adecuado.

En conclusión, el desempeño del caballo no siempre se debe a el, muchas veces se debe a que el equipo no es el correcto y le estorba o lastima, o siendo todo correcto el jinete no está montado adecuadamente; sin embargo el efecto es el mismo. Tomemos en cuenta estos factores y mejoremos nuestro desempeño, al tiempo que le damos una mayor vida útil a nuestro caballo.
Enrique Suárez Castillo.
Rancho El Yaqui.



Comments